lunes, 21 de enero de 2008

MÁS DEL AMOR


Como se puede querer a dos mujeres a la vez… y no estar loco.

Antonio Machín cantaba en época de juventud de mi abuela esta copla. Los tiempos han cambiado pero el amor sigue igual, indefinible, a veces absurdo y descabellado. Si obviamos la religión, la moral, y nos centramos en la psique humana, hay tantas cosas que no nos entran en la cabeza por convicciones sociales, y sin embargo ocurren desde que el mundo es mundo. Y terminamos prejuzgándole, poniéndolo en la palestra y cuestionando todas sus formas como jueces inquisidores. ¿Por qué y para qué?

El viernes fui al cine a ver “El amor en los tiempos del Cólera” donde ha participado mi amigo Álvaro Carrasquilla, un chico colombiano que conocí estudiando Publicidad. Me hacía ilusión ver su nombre en los títulos de crédito. La película me encantó, la historia de fondo es tan descabellada que adquiere una dosis de realidad indescriptible. Javier Bardem impresionante en su nuevo registro de bueno-tonto, espera toda su vida a una mujer a la que por fin hizo suya. Mientras tanto se entretuvo con unas seiscientas que pasaron por su cama. ¿Y qué? Cuando con más de setenta años se acostó con ella, vivió el momento más feliz e intenso de su vida.

Cada día descubro en libros, canciones, películas, vivencias ajenas, más caras del amor de las que jamás pensé que pudieran existir. Hay quien espera toda la vida, hay quien decide no esperar a nadie. A veces lo das todo por hecho, o das importancia a cosas que en realidad no la tienen, o si ,pero ¿qué más da? Es absurdo planificar la vida siguiendo los estereotipos marcados por la sociedad o por ideas en las que realmente no creemos. Y al final la vida decide sola por donde llevarte, y tus decisiones irán surgiendo sin tener que ser precipitadas por nada.

Los amores que duran toda la vida, como el del protagonista de Travesuras de la niña mala merecen todo el respeto, por la dosis de sacrificio y por su autenticidad. ¿Pero el amor tiene que ser sacrificio? Quizás debería ser disfrute, felicidad, deseo sin egoísmo. El amor libre nos ruboriza, ¿por qué? ¿No es acaso la elección de alguien que decide vivir a su manera?

Y sí: a veces se puede querer a dos mujeres a la vez… y no estar loco. ¡Y a tres! (diría alguien que conozco) Amar rápido es fácil, dejar de amar también, pero acaso ¿ No es imposible amar rápido y más aún dejar de hacerlo?
Y sí: a veces solamente una vez amé en la vida.

No hay ley ni norma, el amor es el sentimiento más anárquico que existe, no responde a orden. A veces te pasas la vida intentando ver una lógica y una organización, pero es absurdo. Dejemos ya de encorsetarlo, de ponerle nombre, etiqueta, de analizarlo y jerarquizarlo según la importancia que tenga para nosotros y dejemos que venga y se vaya y venga otra vez o que se quede por fin para siempre.
Tú eliges como llevarlo, si de la mano, a cuestas, arrastrándolo, dejándote guiar por él, ignorándolo, desquiciado por sus impertinencias, amigablemente...pero terminará salpicándote quieras o no de las formas más diversas que puedas imaginarte. Jugará caprichosamente contigo, como un niño travieso que hace lo que le da la gana.

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