
Estaba yo tan contenta comiendo en mi casa un plato de tortelini con salsa tomate, cuando mi madre, divertida, me cuenta a modo de anécdota:
- Uy niña, que salida tuvo ayer tu padre. Se lo dije, anda que si te oye tu hija te mata. De modo que estamos en el ordenador buscando una foto y de repente salen unas de hace tres o cuatro año, de cuando fuimos a la playa con el abuelo, aquella vez que le dio sin darse cuenta 10 euros de propina al camarero... ¿ te acuerdas?Bueno, pues sale una foto y dice tu padre: ¿¿¿Quien es la gorda esa???
- ¿Y quién era, mamá?
- Tú. Le digo a tu padre, esta es tu hija. Él me dice:- ¡Anda ya, como va a ser la niña la gorda esa!
Y eras tú, que risa. tu padre se quedó to cortao, y me dice que no te diga ná, jajaja.
¿Risa? Yo tenía ganas de morirme de la pena. Osea que la gorda esa era yo. ¿ Pues no dicen que la belleza está en el interior? Y para colmo, encima que el hombre se fue de espontáneo, va mi madre y me lo cuenta. Anda qué... los espaguettis me sentaron como el culo.
- Te lo cuento hija porque ya has adelagazado, si no, no te diría ná. Vaya tela como te pusistes ese año, ¿Eh, jodía? Encima el biquini ese blanco de cebra te pontenciaba.
-Mama, ese biquini me lo regalastes tú y que en su momento parecía que te gustaba como me quedaba.
Claro, si me llego a quedar así un poquito rollicita, que tampoco era para tanto, se calla y yo sigo tan feliz con mis morcillas. Y mi padre pensando al ver mis fotos que quien era esa gorda. ¡Manda narices! Pues nada: ¡qué vivan las carnes frondosas!
- Uy niña, que salida tuvo ayer tu padre. Se lo dije, anda que si te oye tu hija te mata. De modo que estamos en el ordenador buscando una foto y de repente salen unas de hace tres o cuatro año, de cuando fuimos a la playa con el abuelo, aquella vez que le dio sin darse cuenta 10 euros de propina al camarero... ¿ te acuerdas?Bueno, pues sale una foto y dice tu padre: ¿¿¿Quien es la gorda esa???
- ¿Y quién era, mamá?
- Tú. Le digo a tu padre, esta es tu hija. Él me dice:- ¡Anda ya, como va a ser la niña la gorda esa!
Y eras tú, que risa. tu padre se quedó to cortao, y me dice que no te diga ná, jajaja.
¿Risa? Yo tenía ganas de morirme de la pena. Osea que la gorda esa era yo. ¿ Pues no dicen que la belleza está en el interior? Y para colmo, encima que el hombre se fue de espontáneo, va mi madre y me lo cuenta. Anda qué... los espaguettis me sentaron como el culo.
- Te lo cuento hija porque ya has adelagazado, si no, no te diría ná. Vaya tela como te pusistes ese año, ¿Eh, jodía? Encima el biquini ese blanco de cebra te pontenciaba.
-Mama, ese biquini me lo regalastes tú y que en su momento parecía que te gustaba como me quedaba.
Claro, si me llego a quedar así un poquito rollicita, que tampoco era para tanto, se calla y yo sigo tan feliz con mis morcillas. Y mi padre pensando al ver mis fotos que quien era esa gorda. ¡Manda narices! Pues nada: ¡qué vivan las carnes frondosas!
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