lunes, 10 de diciembre de 2007

IMBÉCIL POR NAVIDAD


Que día mas bonito, víspera de Navidad. Nada más llegar al trabajo, recibimos una mala noticia, acerca del director general de la empresa en la que trabajo. No os lo cuento que es muy triste, y no quiero poneros el cuerpo malo. La cara de poker nos dura todo el día. A mi compañero rojo le han quitado varios puntos por correr con su multa correspondiente, así es la vida, se ve que tenía prisa. El día se hace eterno, nadie llama, nadie quiere contratar nada, a nadie le interesa la publicidad, a mi tampoco. Termino mi anodina actividad, y no sé de donde sacarme visitas a cliente, no sé de donde sacar gestiones a estas alturas del año, no tengo ganas, sencillamente, ni animos para buscar " dinero" que es para lo que me pagan. El percaz a mi alrededor no es tampoco precisamente esperanzador. Entro a las 16 horas, después de una hora de relax haciendome extraciones en la cara ( limpieza de cutis con microcristales, suena muy chic, pero vamos, es tan básico como exfoliarte la cara con una maquina que arroja pequeños cristalitos , y digo yo ¿ eso no será malo? ¿y si se me me mete un cristal en el ojo y me deja tuerta? Estaría preciosa) Nada más llegar a la oficina olor intenso a tomate. Asco y ganas de vomitar. Oigo mocos de nariz al respirar el compañero rosado. Aún más fatiga.
Me he comprado un vestido en Mango espectacular, para la cena de navidad del curro, sinceramente creo que me hace el culo un poco gordo, pero teniendo en cuenta que estoy ( como ya he dicho anteriormente) en un momento muy básico e insulso de mi vida, me la suda que me haga el culo gordo, pues lo tengo respingón de toda la vida de Dios, me lo compro, posiblemente este traje me traiga problemas logísticos cuando me lo ponga, pero me da igual, ya buscaré una solución rápida a la altura de las circunstancias.
Lo enseño en la oficina a mi compi, que entiende mucho de moda, pero oh si, grave error, otros que no entienden de nada lo ven y opinan... y se abre el debate, y yo ya mejor me voy a mi casa.
Tambien debatimos sobre la cesta de navidad, si llegará hoy o mañana, debatimos sobre el amigo invisible, desvelo mi secreto sin problemas, pues paso bastante de estas historias secretas, debatimos, o más bien oimos un incómodo monólogo sobre la lotería de navidad, sobre la cena de navidad que alguno creen que debemos suspender por la tragedia sucedida de la que hablaba al principio... cada uno opina y opina, y en realidad, me interesan tan poco algunas opiniones, hasta las mías me parecen rídiculas y débiles. Bag! Paso.
La navidad está llena de buenas intenciones, intenciones que nunca se cumplen y que no hacen otras cosas que traducir lo incompletos que somos como personas, pues siempre buscamos propósitos que no recuerdan lo mediocre de nuestro ser. Me río de las buenas personas, esas que se les llena la boca de decir lo buena gente que son, esos que intentan demostrarlo con gestos ridículos que rozán el absurdo. Para ser bueno, lo primero es no creerselo, pues si te tienes que convencer a ti mismo, chungo...
Decir que odio la navidad es ingrato. Si, a día de hoy, la navidad me aporta poco, más bien nada, bueno sí, regalos de reyes. Sin embargo, me trae recuerdos muy bonitos de mi niñez, de mis familiares que ya han muerto. Pero sería tan mezquino teniendo a mis padres son salud, decir que odio la navidad, que no me lo permito. Tengo poca familia, pero con ellos dos lo tengo casi todo. A veces me siento sola. Es horrible que piense eso, pero lo pienso, no sé... somos tan pocos. Ahora tengo 3 miembros que para mi son familia, dos son seguro para siempre ( bueno, ojalá duren muchos años) pero el tercero es de adopción no es mío mío, aún así, ahora es mi familia.
En Noche Buena tenemos la pantomima de cada año con mi familia de padre, pero ellos para mi no son realmente mi familia, son anexos familiares que hacen bulto en estas entrañables fiestas, les tengo cariño, pero poco más. Espero que este año la cenizas de " abuelo" no presidan la cena, pues me parece muy heavy, es que si es así, me va a entrar la risa de nuevo, y quedaré de nuevo como el culo...
Esta cena prometo no decir palabrotas y si me toca bendecir la mesa, que espero que no, no voy a reirme ni a soltar guasas. Haré propósito de enmienda, como las buenas personas que quieres ser aún más buenas persona por Navidad. Hablaré más con mi prima, le preguntaré por su vida a mi primo con el que nunca sé que hablar, haré de abuela cebolleta con mi primito pequeño y pueril, no le daré consejos de treintañera salida, me preocuparé del estado físico de mi abuela, haré el paripé cuando nos den el aguinaldo, diré lo típico para quedar bien, que no lo quiero, que ya trabajo, que lo donaré a una ONG, como dijo mi prima un año...
¡ Que imbeciles podemos llegar a ser por Navidad!

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