
Siempre me reiré al pensar en el día en que me inventé que era la madame de un club de alterne llamado el Altramúz Dorado. Aquella historia fue muy buena. Yo me sentía en la piel de una auténtica empresaria del sexo. Supuestamente nos alojábamos en el mejor hotel de Matalascañas, y no dormiamos en la playa a la interperie como realmente sucedió. Teníamos un cochazo impresionante, y no la mierdecilla de forito que tenía mi amiga Laura en esa época ( con cariño lo de mierdecilla de forito, pues grandes momentos vivimos en el)
Fue un fin de semana loco, sin un duro, cambiándonos de ropa en el coche y duchándonos en la playa de noche para ponernos monas para salir de juerga. Eramos, tres amigas, muy diferentes entre sí.
Aquella noche decidimos reirnos y se me ocurrió inventar una historia. Estabamos allí para conocer las posibilidades de la zona, a ver si había cabida para montar un Artramús Dorado Matalascañas Beach. Lo nuestro no era un puticlub cutre de viejos salidos, no, era una auténtica cadena de locales de sexo con glamur, el paraiso de cualquier hombre. Mis amigas, eran supuestamente mis socias capitalistas. Supuestamente eramos bailarinas, es más, no sé como, hicimos un alarde rarísimo en la discoteca, una de nosotras sabía bailar muy bien ( tampoco soy yo) y más o menos salvamos el tipo, las otras dos, le hacímos los " coros" Que risa solo de recordar la cara de los chavales, victimas de nuestro engaño. Lo más fuerte es que estaban impresionados... ¡realmente se tragaron toda la bola!
Aquella noche podríamos haber ligado mucho, sin embargo, no nos interesaba, era tan divertida la historia, que nos lo pasamos bien solo inventándola, engrandeciendo la bola cada vez más, hasta que de repente, una de las 3 ( no digo cual, pero ya sabemos de quien fue la ocurrencia, y no fue mía) empezó a sentirse mal por mentir y se ralló muchísimo, empezó a decir cosas rarísimas, como que uno de los chavales le gustaba como que para toda la vida. Dimos carcajadas varias, y le dimos una buena inyección de realidad. Si es que tenía unas cosas...
Por la mañana las tres chicas del altramuz, amanecimos en la playa, en pijama, rodeadas por maquinas limpiadoras y obreros embrutecidos, sus bravidos gritos nos despertaron. Me lenvanté mutando piel, y fui ( en pijama) a desayunar a un bar. No he estado más fea en mi vida. La gente me miraba, pero yo era tan feliz allí, con mi pijama de verano de ositos, desayunando como una indigente... Me zampé una tostada enorme con jamón, en esa época no engordaba, pues estaba todo el día en danza. Ese día perdí dinero, es más hay una parte de la noche, de la discoteca a dormir en medio de la playa que no sé como sucedió, recuerdo cantar mucho, y bañarme a las siete de la mañana, no tenía ni frío. Era tan feliz, recuerdo aquel momento como algo grande, cuando en realidad estaba yo allí sola bañandome, y mis amigas dormidas en la arena. Sentí la vida de pies a cabeza.
El Altramuz Dorado es ya todo un símbolo, en la vida he inventado una historia con más juego que aquella, y sin duda es la bandera de unos años que fueron locos e inolvidables. Siempre quedará en mi algo del Altramuz...
Fue un fin de semana loco, sin un duro, cambiándonos de ropa en el coche y duchándonos en la playa de noche para ponernos monas para salir de juerga. Eramos, tres amigas, muy diferentes entre sí.
Aquella noche decidimos reirnos y se me ocurrió inventar una historia. Estabamos allí para conocer las posibilidades de la zona, a ver si había cabida para montar un Artramús Dorado Matalascañas Beach. Lo nuestro no era un puticlub cutre de viejos salidos, no, era una auténtica cadena de locales de sexo con glamur, el paraiso de cualquier hombre. Mis amigas, eran supuestamente mis socias capitalistas. Supuestamente eramos bailarinas, es más, no sé como, hicimos un alarde rarísimo en la discoteca, una de nosotras sabía bailar muy bien ( tampoco soy yo) y más o menos salvamos el tipo, las otras dos, le hacímos los " coros" Que risa solo de recordar la cara de los chavales, victimas de nuestro engaño. Lo más fuerte es que estaban impresionados... ¡realmente se tragaron toda la bola!
Aquella noche podríamos haber ligado mucho, sin embargo, no nos interesaba, era tan divertida la historia, que nos lo pasamos bien solo inventándola, engrandeciendo la bola cada vez más, hasta que de repente, una de las 3 ( no digo cual, pero ya sabemos de quien fue la ocurrencia, y no fue mía) empezó a sentirse mal por mentir y se ralló muchísimo, empezó a decir cosas rarísimas, como que uno de los chavales le gustaba como que para toda la vida. Dimos carcajadas varias, y le dimos una buena inyección de realidad. Si es que tenía unas cosas...
Por la mañana las tres chicas del altramuz, amanecimos en la playa, en pijama, rodeadas por maquinas limpiadoras y obreros embrutecidos, sus bravidos gritos nos despertaron. Me lenvanté mutando piel, y fui ( en pijama) a desayunar a un bar. No he estado más fea en mi vida. La gente me miraba, pero yo era tan feliz allí, con mi pijama de verano de ositos, desayunando como una indigente... Me zampé una tostada enorme con jamón, en esa época no engordaba, pues estaba todo el día en danza. Ese día perdí dinero, es más hay una parte de la noche, de la discoteca a dormir en medio de la playa que no sé como sucedió, recuerdo cantar mucho, y bañarme a las siete de la mañana, no tenía ni frío. Era tan feliz, recuerdo aquel momento como algo grande, cuando en realidad estaba yo allí sola bañandome, y mis amigas dormidas en la arena. Sentí la vida de pies a cabeza.
El Altramuz Dorado es ya todo un símbolo, en la vida he inventado una historia con más juego que aquella, y sin duda es la bandera de unos años que fueron locos e inolvidables. Siempre quedará en mi algo del Altramuz...
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