martes, 15 de abril de 2008

¡INCREDULA!

Lo siento pero no me lo creo. No creo que las cosas sean siempre iguales, ni creo que las evoluciones siempre sean para mal o para bien. Ya no creo que haya ciertas cosas que no vale, y otras que si. Tampoco me creo el cuento chino de contigo pan y cebolla, ni me creo que haya personas sacro-santas, puras y limpias en su pulcritud espiritual. Ya no pienso que los ojos que se me clavan sean siempre benevolentes y cálidos, ni tampoco creo que estén clamuflados con piel de córdero los aguijones afilados de los envidiosos. A veces pienso que no queda nadie íntegro, firme, sereno. A veces pienso que la vida es tan aburrida cuando la queremos encorsetar sin dejar cabida a los grises, a los púrpuras, a los añiles... Lucho diariamente contra los prejuicios como puedo, intentando arrancarlos uno a uno, intentando quitarme la cantinela que me acosa desde que tengo uso de razón, aunque está casi nueva, no la uso mucho. Bah! Esto no deja de ser una excusa barata para sentirme mejor persona y gustarme más, con alardes narcisista a destiempo. Lo siento pero no me creo casi nada. ¿Acaso tengo algún motivo para creerme que las personas son homógenas? ¿Acaso yo lo soy o lo he sido alguna vez? ¿Realmente me interesa ese equilibrio, la quietud, el permanecer siempre idéntico sin "girar" unos grados?Figuras cambiantes disconstantes y distantes, eso es lo único que veo ante el espejo, reflejada una imagen de mí, que no soy yo del todo, pero si parte integrante de mi yo , solo la parte visible, mundana, la más hueca, la más fácil de querer, la más divertida, quizás la menos "mía" quizás la que tú y todos preferís ver.

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