Hace poco tuvimos que ir mi compañero y yo a un Sarao de la Publicidad. Nos tocó. Yo tenía bastante interés en ir, y conocer a la gente del sector, pienso que la empresa tiene que estar representada en estas cosas, y por otro lado, siempre viene bien ponerle cara a la gente. Llegamos, por fín, mi compañero, primo y yo. ( primo es mi primo político, que también trabaja en el sector y nos apadrinó toda la noche con todo el entusiasmo que pudo)Yo hice por el camino un par de espectáculos: llené todo el bolso de maquillaje, me puse perdida, tiré todo lo que había en mi bolso encima de un coche, lo rallé un poco, se me empezó a caer todo al suelo... bueno, por darle un poco de emoción a nuestra entrada a la gala. Y por fín entramos, con nuestras invitaciones ( de 60 euros por cabeza, así que de invitación nada) llena de carmín, pringando las manos de la pobre azafata. Nos recibían una ristra de chicas vestidas de sirvientas que daban muchisima pena, con sus cofias, en líneas, con una sonrisa trucada, sin ganas de hacer el indio y obligadas a hacerlo. Me sentí como la madre de todas ellas, dolida e indignada por el energúmeno ( seguro que un tío) que las forzó a tan rídícula actitud.
Los entrantes fueron a la interperie, qué frío. Lo primero que bebí fue un zumo que sabía a fuchina, como de naranja. Las manos heladas y la cara sociable me acompañaron toda la noche. Empezamos con las diculpas, los cumplidos, los saludos de rigor y me dí cuenta de la cantidad de frases hechas y gestos grandilocuentes a los que acudimos los seres humanos en estos actos. Que de diplomacía, cuanta tontería y que de reverencias. Me imaginé lo divertido que sería soltarle a un señor de estos enchaquetados con cara afable y rigidez mental un: ¡qué pasa colega, como va la cosa, ehm! o un ¡quillo qué! en lugar de un encantada de conocerle. Con tanto imaginarme situación surrealistas, empecé yo sola a esbozar una sonrisa absurda, que no venía a cuento, a la que mi compañero siempre acompaña diciendo en voz alta alguna de las barbaridades tan divertidas que antes me he imaginado de alguna manera. Y nos reimos. Pensamos en la que podríamos liar allí, con tan solo una frase poco apropiada sobre por ejemplo... el Joaqui, jejeje.
La cena acabó pronto, el pato me dejó con hambre, y la tarta me llenó como a un pollo relleno. Una vez embutida y levantada, y trás las comprobaciones pertinentes del vestido, algo provocativo visto con perspectiva, nos disponemos a seguir relacionándonos. Y pasó lo que tenía que pasar. Mi compañero se " enamoró" de la doble de Amor de Gran Hermano, y yo intentando en vano que me presentaran al guapo entre los guapos de la reunión: A.P. Sí, dejémoslo en eso, una inicial que se quedará en el limbo de las personas que nunca conocerás, de las miradas que no encontrarás, de los cuerpos que no... ( ¡basta basta, maldito troglodita!)
Después hubo sorteos: que si un viaje en globo, un finde en Canaria, un traje horrible de flamenca que nunca me pondría... pensamos que si nos tocaba el viaje en globo nos hacíamos los tontos, así al despiste, que suba otro a recogerlo. Yo paso de subirme en globo, además que vergüenza, para que la gente me conozco a partir de ahora como a la que le tocó el globo o fulanita la del globo... peor aún. Mejor no demos motivos.
Charlamos amigablemente con la competencia, ja jas, ji jis, risas mil. Qué dificil es ser buen comercial y qué fácil es ganar dinero aún siendo mediocre incluso malote. No es por criticar... que a mi criticar no me gusta, vamos... pero algunos comentarios me parecen poco afortunados, pues alimentar el ego de tu " adversario" es signo de debilidad disfrazada de fortaleza, y eso da tufo. La gente no se guarda sus cartas, con lo bonito que es disimular una escalera de color al As, ¿verdad compañerito mío?
¿Agresiva, competitiva? No creo que yo sea así. Es una cuestión de supervivencia, o dejadez tal vez, depende de como salga el sol. Pero es que los demás ponen el listón tan fácil de que lo superemos... que no hay mucho mérito. Tú siempre lo dices, y tienes razón.
Por supuesto que ninguno de los dos sacamos los piés del tiesto. Fuimos buenos y lindo, como se espera de nosotros, como sabemos que siempre seremos y cumplimos nuestro cometido con sutil presencia... presentes y ausentes, si pero no.
El mayor alarde que hicimos fueron unos bailes discretos en la pista y un poco de momento pavo adolescente, porque somos mu chicos y quién sabe si alguna oportunidad de negocio inesperada.
lunes, 28 de enero de 2008
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