
Siempre dices que eres más seca y menos dada a las manifestaciones de cariño que yo. Y es cierto. ¡Pero siendo así eres tan divertida!. Eres mi antítesis en muchos sentidos: más despreocupada, nada obsesiva, vives al día sin pensar en el mañana, a todo le sacas algo positivo, te diviertes hasta yendo al Mercadona, tu misma lo dices y todo eso te hace ser tú, como eres, con tus ideas descabelladas como las de la utilidad de las bolsas del Carrefour. Yo te hago reír, tú me haces reír, aunque hay veces que yo “lloro” y tú me quitas la pena de un “sopapo”, que dado a tiempo viene bien. En realidad te calé desde el primer día que te ví, me dí cuenta que tú y yo algún día seríamos buenas amigas. Y ha llegado ese momento, lo somos, y vaya que si lo somos. Me encantaría parecerme un poquito a ti, pues aunque yo sea muy vital de aspavientos, tú eres vital de filosofía, y eso me da tanta envidia. De todos modos, se acabaron las excusas de “ soy así de siempre” “ no puedo evitarlo” se acabó ser de una forma que nunca me ha pegado, pero que siempre me ha machacado hasta el punto de privarme de vivir cosas maravillosas por preferir pasar un mal rato, sí, preferir, porque inconscientemente elegía estar así. Esta tendencia mía a la melancolía tú me la quitas, aunque pienses que te ignoro, me la quitas de golpe, a veces un golpe seco, cortante, pero más que necesario. Al menos aquí está mi propósito de enmienda.
En todo este tiempo, me he divertido contigo, y quiero seguir haciéndolo, quiero llenar nuestra historia de momentos inolvidables, que surjan sin necesidad de buscarlos. Me apetece tu amistad, sí, se me ha antojado, no sé, la quiero y si la quiero me la compro, eah! Así de caprichosa estamos.
Quiero que sigas ahí con tu sonrisa picaresca a lo Drew Barrimore, con tus alardes divertidos y socarrones, con tus ideas desorbitadas, con tus pies en la tierra cuando no te queda más remedio, con tus fantasías controladas siempre por lo que de verdad te importa. Criticarte a ti es imposible, pues hasta tus acciones más extravagantes pueden convertirse en la más seria de las historias si tú las argumentas y las llevas a tu terreno. Pero no eres manipuladora, nunca lo has sido.
De ti aprendo cada día algo nuevo, por eso me divierte tanto estar contigo, me hace sentir menos yo, porque ser yo a veces es muy cansado.
Y aunque tu no seas tan pegajosas como yo, un día de esto te voy a dar un achuchón que te voy a dejar seca, cacho perra!
En todo este tiempo, me he divertido contigo, y quiero seguir haciéndolo, quiero llenar nuestra historia de momentos inolvidables, que surjan sin necesidad de buscarlos. Me apetece tu amistad, sí, se me ha antojado, no sé, la quiero y si la quiero me la compro, eah! Así de caprichosa estamos.
Quiero que sigas ahí con tu sonrisa picaresca a lo Drew Barrimore, con tus alardes divertidos y socarrones, con tus ideas desorbitadas, con tus pies en la tierra cuando no te queda más remedio, con tus fantasías controladas siempre por lo que de verdad te importa. Criticarte a ti es imposible, pues hasta tus acciones más extravagantes pueden convertirse en la más seria de las historias si tú las argumentas y las llevas a tu terreno. Pero no eres manipuladora, nunca lo has sido.
De ti aprendo cada día algo nuevo, por eso me divierte tanto estar contigo, me hace sentir menos yo, porque ser yo a veces es muy cansado.
Y aunque tu no seas tan pegajosas como yo, un día de esto te voy a dar un achuchón que te voy a dejar seca, cacho perra!
No hay comentarios:
Publicar un comentario