viernes, 20 de julio de 2007

CONOCERTE ES QUERERTE.




Me pone muy triste pensar que algún día esto se acabe. Sé que no te gusta, que me lo has dicho mil veces, que bromeas con el tema como si de una tontería se tratase, pero me pone muy triste pensar en que pasen estos momentos tan extraordinarios que vivo contigo todos los días. Nadie lo sabe hacer como tú, que me haces reír por cualquier chorrada.
Podría llenar estas letras de significantes cargados de nostalgia mal entendida, de pena a destiempo e injustificada, o bien convertirlo en un cantar de gesta, o en una epopeya llena de batallitas laborales. Podría contar lo que significas para mí casi desde el principio como si se tratase de un cuento fantástico japonés, y sería muy sencillo hacerlo a modo de tragedia griega, acabaríamos llorando como lerdos. Sin embargo, cuando pienso en ti, pienso en novela, con densidad y contenido, solo aptas para mentes abiertas, pienso también en relato corto, incisivo audaz, y cargado de fuerza y filosofía urbana, pero sobre todo pienso en comedia, en humor entrelineas.
Me gustaría escribir una sobre ti, pero la tienes que representar tú mismo, cada día, como hasta ahora, estoy convencida de que será así, aunque las cosas que me planteas son negras últimamente, sigo pensando en rojo cuando te veo, pues el rojo es el color de la sangre, del corazón, de la pasión, de la alegría, de las rebajas, del verano, al fin y al cabo el color de la vida, ese es tu color para mí. Todo eso eres tú.
En la vida hay personas que te dan y otra que te quitan, mi abuela, mujer muy inteligente y diplomática, siempre decía que hay que arrimarse a los primeros y alejarse de los segundos. Esto no es un pensamiento egoísta, es una línea de vida, que si fuéramos capaces de seguirla, seríamos tan felices…
Tú me das muchas cosas, más de las que te imaginas, desde que te conozco me tomo la vida de otra manera, y he aprendido de tí mucho más que de algún que otro pigmalion que se cree mentor de mi causa perdida. Hasta he aprendido de tus pequeñas imperfecciones, y perversiones que te hacen ser tan como eres. En definitiva, todos esos rasgos que te hacen ser tú, me contagian de vida, porque como tú dices amas la vida.
Por todo eso y por mucho más, pienso que siempre vas a estar aquí, aunque digas cosas raras y me pongas nerviosa, aunque uses ese sarcasmo que tanto me irrita, aunque la realidad sea la que es, yo prefiero quedarme con la fantasía, con el pensamiento mágico, con la risa contagiosa, con tu saber estar, con tu actitud ante las cosas.
No quiero que me toque la lotería, ni que mi novio me ponga el aire acondicionado en el dormitorio, ni adelgazar cinco kilos, lo que quiero es que tú estés delante para reírte de mí cuando diga mil veces que me veo gordísima, quiero que estés ahí para compartir conmigo el décimo de navidad, y para comprar cupones cuando me entra el presentimiento de un número, y para que flipes con mis estrategias para conseguir por fin el aire acondicionado, aunque va la cosa por mal camino… ya sabes que en el fondo soy una romántica, y al final me quedo con la rejilla en la ventana, que tampoco está mal.

En definitiva, mi blog pedía a gritos un espacio para tí, y ojalá pudiera contar aquí nuestros avatares, dignos de película, probablemente me dieran el premio blog de este año si lo hiciera, pues eres divertido a rabiar, pero me conformo con recordar todo eso cuando me pongo triste.

Tú puedes con todo, y también podrás con esto, solo necesitas creértelo a pesar de lo que digan, aguantar el tirón de la tormenta como lo haces siempre, sabes que vienen vientos fuertes y oleaje, pero también sabes que no estás solo, y mientras viene y no la calma tu tripulación estamos contigo para ayudarte a mirar adelante, buscar el horizonte y encontrar tierra fértil. Tú camino no está acabando, aun te queda mucho tiempo para descubrir América y mientras tanto tienes muchos puertos donde desembarcar primero… soldadito marinero.

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