martes, 8 de mayo de 2007

EL SER HUMANO MIENTE


Somos mentirosos por naturaleza, todos, y probablemente el 80% de nuestra vida, nos la pasamos mintiendo. Sí, pueden ser pequeñas mentirijillas piadosas, o a veces la historia cuenta con grandes y morrocotudas mentiras que han transformado la historia de la humanidad, a veces para mal, pero otras sin embargo han llevado a situaciones positivas.
No hace falta acudir a los libros de historia para pensar en grandes mentiras del hombre, de todos modos aqui teneis una referencia: http://www.elmundo.es/elmundolibro/2004/06/18/historia/1087569806.html
Lo sorprendente es ver como nos queremos creer las mentiras que nos cuenta, la sociedad a veces tiene miedo, y prefiere una jugosa mentira que le haga ser feliz, que la cruda y triste realidad. Las grandes corrientes ideológicas están llena de probables mentiras, las guerras están llena de mentiras, la política está llena de mentirosos compulsivos, pero lo más penoso es que nuestra vida muchas veces se sostiene de mentiras, aunque todo tiene su doble lectura.
De pequeños nos mienten, es lógico, saberlo todo desde el principio es una putada. Recuerdo como mi madre me contó con 4 años que mi bisabuelo había muerto, me dijo que se fue al cielo, algo muy normal, y yo lo creí a pies juntillas, miraba al cielo y pensaba: Debe andar por ahi pero como está tan alto, no se le vé. Hasta que un día pensé que en el cielo debía hacer mucho frío y que no tenía mucho sentido que se dejase la tierra, con lo agusto que se le veia a mi abuelo aqui, para un viaje celestial eterno. Y descubrí pronto que la gente se muere y no la ves más en la vida. Me sentí engañada, pero claro, mi madre no tenía más remedio que contarme una pequeña mentirijilla para hacer de mi infacia algo bonito.
Mentimos en chorradas, decimos que las cosas nos gustan cuando en realidad no nos gustan, hacemos gestos que no corresponden con lo que sentimos, contamos cosas que no son del todo verdad, y al fin y al cabo, hacemos del mentir un hobby a veces de lo más retorcido. La mentira graciosa, tiene su punto, alguien dijo alguna vez que no conoces a las personas hasta que no conoces sus mentiras. Lo realmente complicado es que jamás, nadie, nunca, te pille un embuste. Cuando te pillán, tienes dos caminos, echarle cara y buscar una salida que te deje en buen lugar o reconocer tu engaño y argumentar que tienes un fin justificado para hacerlo, al fin y al cabo, tienes que improvisar, y eso no es fácil.
-Los Reyes Magos no existen. Frase lapidaria de la típica niña repelente que da por culo a las más inocentes. -Eso tiene que ser mentira, mis padres no tiene tanto dinero, ella me ha explicado que los Reyes son mágicos, la magia existe... ¿ o no? Cuando te planteas eso, se acabó tu niñez. Bienvenido al tenebroso mundo de los adultos donde la magia se esfuma mágicamente.
-Los niños no los trae la cigüeña, los papas se echan en la cama, empiezan a moverse violentamente, a chillar, y zas... mama tiene una barriga.
-Vaya, que decepción. No quiero ni pensar que mis padres hagan eso, jamás en la vida haré una cosa así, por Dios, qué asco. Eso fue lo primero que pensé cuando me enteré de como nos reproducíamos en realidad, aunque lo de la cigüeña nunca me lo tragué, pensaba más bien en un sistema de esporas, más tipo ameba que otra cosa, ya veis que mente más abstracta tenía de pequeña, y eso que yo no era superdotada como otras ( sí, es una alusión a alguien que algunos conoceis)
Sin embargo la sinceridad es una utopía, nadie es sincero siempre, y quien diga lo contrario miente. Miedo me da de los que dicen decir siempre la verdad, pues son los más falsos. Lá educación y la sinceridad a veces son contrarias, la amistad y la sinceridad a veces son incompatibles, el amor y la sinceridad a veces lleva a la ruptura y al fracaso.
No pretendo alabar la mentira, pues cierto es que hace mucho daño, pero la sinceridad a veces tambien lo hace y a veces más que la mentira. Creo que más que sinceros, debemos intentar ser justos, si fueramos justos los unos con los otros, seríamos más felices.
No quiero vivir toda mi vida en una mentira, pero soy consciente de que el ser humano miente, y a veces, santas mentiras, pues gracias a ellas, he tenido ilusión por muchas cosas y han hecho mi vida más agradable. Lo que si quiero es ser una persona justa, eso sí me hará mejor persona.

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