lunes, 7 de mayo de 2007

¿CARICIAS? NO GRACIAS




La consulta sexológicas de los periódicos son francamente de risa. Hace poco leí una que me dejó con la boca abierta ( muy apropósito por otra parte) Decía así: El semén de mi novio sabe dulce ¿ por qué? y la sexóloga, que no entiendo por otra parte, porque todas son mujeres de más de 50 años con cara de no follar y la figura del sexólogo está practicamente extinguida, le contestaba: Porque come mucho dulce. ( y se enrrollaba mogollón)


¿Y a mí que me importa a qué sabe el semen del novio de éstá pillada de la vida que pregunta semejante chorrada? Pues mira qué bien, inflo al mío a dulce y tan contentos los dos, no te jode.

Sin embargo ninguna sexóloga despeja dudas de verdad interesantes como por qué los hombres tienen siempre ganas de sexo, da igual la hora, el día, el sitio y las mujeres somos más cómodas, o cuestiones que rozan la parapsicología, como los extraños ruidos que emiten algunos cuando llegan al orgasmo, y que la pareja no hace más que cortarle todo el punto.
Y hablando de puntos también es muy divertido cuando te dicen como encontrar el punto G: Entrando a mano derecha, gira levemente el dedo y toca de forma repetida. Pues ahi estará el punto de la sexóloga, porque el mio desde luego no, y para puntazo el que tienen algunas cuando dicen que el del hombre está en el culo. Pues a más de uno le metes el dedo en el ano banano y sale por patas de la habitación. Cuando quiero acojonar a mi novio o quitarle las ganas de sexo en un día de poco frenesí por mi parte, no tengo más que decirle, amooooor, ven que te toque el punto g un ratito... se pone blanco el pobre.
Sin embargo todos leemos los consultorios sexuales de vez en cuando, incluso a veces obedecemos, hasta yo, contraria a estos argumentos para mi baratos, he caído en una ocasión, y no volveré a hacerlo. Un día leí sobre la importancia de los preliminares en el sexo, las caricias y esas cosas, y detenerse mínimo medio hora en acariciar a tu pareja de forma sensual y cariñosa para luego culminar en el acto en sí. El practicar las caricias durante horas sin llegar a culminar pone un montón y mejora la vida sexual. Bueno pues... y una mierda.
Se lo planteé a mi novio y el, angelito, dispuesto a todo, le pareció muy buena idea y empezamos, muy cariñoso ambos con el toqueteo, entre risillas y carantoñas, y dándole un poco de romanticismo a la relación pues estamos un poco embrutecidos ultimamente. 10 minutos duramos, vaya cooooñazo. Encima ninguno de los dos somos especialmente romántico y nos entraba un poco de pavo quinceañero con el asunto. Después de un rato, el decidió dar el primer paso: -Cariño... estás bien ¿ te gusta? -Si mi vida, no está mal... ¿ y tu? -Yo estoy ya un poco aburrido de tanta caricia, vamos no te lo tomes a mal corazón, pero es que... -Tienes razón cariño, estoy de acuerdo contigo, vamos a dejarlo mejor que estoy hasta las narices, ¿ no? Vamos al lío.
Y ya está, tan contentos.
Por eso os digo, que cada uno aplique los consejos sexuales como quiera, pero no hay nada como el propio instinto animal que todos llevamos dentro a la hora de irnos al catre.

No hay comentarios: