lunes, 30 de abril de 2007

SI, ME DAN MIEDO LOS PERROS


Sé que son unos animalitos entrañables, pispiretos y divertidos, algunos salvan vidas, otras te la alegran dándote juego y compañía, pero tengo claro que jamás seré la tipica viejecita entrañable con un perro que le chupe los callos de los pies.
Odio a los perros, sí, lo reconozco, y aunque me pueda ganar la antipatía generalizada de cualquier despistado que entre aquí, lo digo abiertamente, y podría ser mucho más sincera ( calla troglodita... no empieces) y decir que ojalá los perros estuviesen todos juntos en un planeta de perros, con olor a perro, canciones para perros, jardines exclusivos para perros, casas de perros, programas de tv para perros, y mil gilipoyeses más que seguro que algunos dueños de perro piensan imprescindibles para su can. Alejados de mi, sin desearles mal a esos seres variopintos de la naturaleza.
Les tengo fobia, sacan mi lado más infantil, cuando les veo soy capaz de hacer el ridículo tanto... Recuerdo un día con mi jefe, veníamos de una convención, y al salir del aeropuerto hacia su coche ( da la casualidad de que vive muy cerca mía) un pequeño perruno solitario nos siguió, saltarín y altanero por toda la pasarela, para colmo la tuvimos que hacer dos veces, pues la máquina de sacar el ticket estaba estropeada. Ese perro feliz tras de mí, oliéndome los talones, y yo haciendo el rídulo de mi vida delante de mi jefe, un señor donde los haya, bien parecido como diría mi abuela. Qué vergüenza, como se reía mi jefe sutilmente, y como sufría yo de pensar la imagen que se haría de mí. No podía dejar de mirar atrás al chucho, que estaba sorprendido con la atención que le prestaba pues no le quitaba la vista de encima. El corazón me iba a 100 por hora y cuando me pongo nerviosa, suelo decir tonterías, repetir las cosas 500 veces y llenarme la cara de tics nerviosos. Vamos que estaba linda linda en toda mi inmensidad, y mi jefe allí, sorprendido cuanto menos.
Los dueños de los perros se empeñan con tratar de hacerme entender que su perro es genial y que no muerde, pero es que a mi me importa una mierda si muerde o no. Me imagino un perro sin dientes y me da miedo, sin pelo y me sigue dando miedo, sin patas y me da miedo, sin cola y más miedo, sin cabeza y me da miedo...y miedo y miedo. No sé por tanto que es lo que me da miedo en sí de un perro, es todo el continente de perro y el contenido de perro.

Una amiga intima tiene un perro, Yuma. Yuma es un cacho de rod bailer. Dicen que no hace nada, y ciertamente se la ve tranquila, pero cuando me mira con sus ojazos trás la puerta de la terraza pienso... Yuma, cuanto me gustaría quererte... pero no puedo. Sé que ella me comprende, incluso creo que le caigo casi simpática, aun sin quererla yo, pero es que me da tanto miedo. Mi amiga sería tan feliz si yo la quisiera, pero es superior a mi. Yuma es toda una hija de perra, es lógico, y es consciente de mi miedo por ella, y claro se aprovecha de su superioridad la muy burlona. El otro día, encerrada ella y yo libre en su salón, me sorprendió, se entreabrió la puerta y discretamente salió. Cuando ví aquella gran mancha esbelta negra trás de mi, con cara de aqui me tienes ¿ahora que? sentí más miedo que nunca, sin embargo me quedé paralizada haciendo lo peor que se puede hacer: gritar Yuma como si me escociera. Ella empezó a venir trás de mi, la muy lista, haciéndose la despistada, pero sabía claramente su objetivo cual era: chuparme. Estoy convencida de que no quería morderme, eso era demasiado embrute para ella, ella es un perra glamurosa, distinguida, no va por ahi de troglodita como a veces yo. Y trás los 5 segundos más largos de mi vida, apareció mi amiga y la cogió, con taquicardias de ver lo que había sucedido, y mi cara de palo de nata.
Me gustaría no teneros miedos, pequeños perros saltarines y grandes perros de raza, cazadores algunos, bonachones otros, me da igual un galgo que un salchicha, podeis conmigo y seguro que eso os divierte.

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